fin de algo
esta mañana llegué tarde a clase, lo que ya se ha convertido en una deliciosa costumbre, y me encontré con un nuevo profesor bastante singular.
su manera de hablar lo delataba: era catalán en el sentido más estricto de la palabra, casi de una manera profesional. a pesar de su monotemática obsesión por girona tenía un muy apreciable sentido del humor que invitaba a la risa. otro rasgo suyo: era de esos que adjetivan teniendo en cuenta la belleza más que la utilidad de las cosas ("hicimos un informe divertidísimo"; "aquel estudio de mercado era precioso"). luego la cosa degeneró y se hizo bastante pesado, pero creo que ha sido el mejor profesor de los que hasta ahora me ha dado clase en este horrible curso empresarial.
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completo la información vital referente a mis alumnos y sus asuntos: les hice el examen, los aprobé a todos (lo que me valió la crítica del tutor) y, casi cuando me iba, descubrí que una de mis alumnas, que hasta entonces formaba parte de la masa de la clase sin características propias, era una diosa del sexo en potencia (el en potencia lo uso para cumplir con la "legalidad vigente": la nena tiene 16 años). pues nada, me despedí de la clase, del profesor, y me fui. nunca más los veré.