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me trasladoapuntes del natural estuvo bien mientras duró. es la hora de ostinato rigore. burda alusiónCuando nació Confucio, un unicornio recorrió la comarca. Por la forma y el tamaño parecía un buey. La madre del Maestro ató en el cuerno del animal una cinta. Setenta y siete años después el unicornio reapareció y lo mataron; la cinta estaba rota. Confucio dijo: -El unicornio ha vuelto; han pasado los años; el día de mi muerte está próximo. de El imperio chino, de e.r. huc aúnNo es que le faltaran las palabras a Ferrater, las palabras le sobraban en ocho, nueve o diez idiomas, sino que, por el contrario, cargaba con un excedente descomunal de palabras que originaba atascos fónicos y mentales. En el pensamiento se le abría un agujero, un vacío, muchos vacíos, pero no, no era exactamente eso: era una multitud de palabras, todas las palabras leídas, oídas, repetidas, pensadas, ramificadas, multiplicadas. Unas palabras sobre otras tachaban todas las palabras: las palabras sobre las palabras terminaban siendo un borrón, un hueco negro, como si un escritor escribiera y escribiera y llenara una página que había sido blanca, y corrigiera y tachara y corrigiera y añadiera más palabras y más tachaduras y más palabras, hasta que la página está completamente negra, que es como decir completamente en blanco. de F, de justo navarro -------------------- F, sistematica-casi-obsesiva recomendación de clyris, narra omniscentemente y con un estilo coloquial cercano al cuento de taberna (como quien relata la anécdoda de la mañana a sus amigos), la vida y muerte del poeta gabriel ferrater (todo comienza con la madre de todas las promesas polémicas: aquella que le hizo ferrater a salinas cuando, en cierto bar y con 35 años, le aseguró que no cumpliría 50 - su suicidio in extremis confirmó el juramento). ahora se encuentra apuntes del natural a tres días de cumplir su primer año de vida y tiene ganas de suicidarse. quien dijo que una mentira repetida mil veces no hace una verdad se equivocó: tantas veces pensé en cerrar el blog al llegar a su año de historia que no hacerlo ahora me resultaría una traición, una falsedad. en realidad no voy a hacerlo, al menos hasta que no consiga otro modo de volcar lo que hasta ahora ha recibido este blog. necesito un cambio y ese texto de justo navarro me ha dado la metáfora precisa: esta hoja que fue blanca ha sido tachada ya demasiadas veces. un nuevo blog con nuevo título y nuevas intenciones; otro formato con otros colores: no pido mucho, eso sería suficiente para aguantar, como mínimo, un año más. un hachazo cotidianome compré esta tarde el segundo y enorme volumen de las obras completas de franz kafka. en él se recopilan los fragmentos póstumos y los diarios. estos diarios, verdaderos, de esos que no se leen (que no se traicionan) hasta la muerte del autor, conversaciones con uno mismo donde ni el estilo ni la discreción te hacen callar una palabra, dejan al descubierto lo que sospechaba: a solas con tu alma todos somos iguales. hojeando el pesado tomo mi vista se detiene en las anotaciones del 18 de marzo de 1912. leo: yo era sabio, si se quiere, porque en todo momento estaba dispuesto a morir, pero no porque hubiese llevado a cabo todo lo que me había impuesto hacer, sino porque no había hecho nunca nada de eso ni sería capaz de hacerlo nunca. esta frase, pienso, podría firmarla cioran, salomón o yo mismo. y un rato más tarde añado: o cualquiera en un determinado momento de su vida. las diferencias son siempre sutiles y exteriores, la esencia de todos nosotros es penosamente similar. no me extraña que "personalidad" provenga de una palabra latina que significa "máscara"... abro la mochila e introduzco el libro. dentro descubro una absurda y olvidada caja de condones. qué ridículo aprendiz de sufridor soy! El desierto de los tártarosmientras leo El desierto de los tártaros, de dino buzzati, voy recopilando textos profundos y bellos, perfectos para este blog. los iré colgando poco a poco. es una novela realmente buena, la recomiendo con fervor. ----------------- El más cercano, en una terraza interior, a unos diez metros, menos presuroso que los otros, estaba inmóvil, con la espalda apoyada en un muro; se habría dicho que dormía. Pero Drogo lo oyó canturrear una cantinela con voz profunda. Era una sucesión de palabras (que Drogo no lograba distinguir) unidas entre sí por un aire monótono y sin fin. Hablar, y aún peor cantar, de servicio estaba severamente prohibido. Giovanni habría debido castigarlo, pero le dio pena, pensando en el frío y la soledad de aquella noche. Entonces empezó a bajar una breve escalera que llevaba a la terraza y tosió levemente, para advertir al soldado. El centinela volvió la cabeza, y cuando vio al oficial rectificó su posición, pero no interrumpió la cantinela. A Drogo le asaltó la cólera: ¿aquellos soldados se creían que podían tomarle el pelo? Ya le daría un buen escarmiento. El centinela notó de inmediato la actitud amenazadora de Drogo, y aunque la formalidad del santo y seña, por mutuo y viejísimo acuerdo, no se practicara entre los soldados y el jefe de la guardia, tuvo un exceso de escrúpulo. Embrazando el fusil, preguntó, con el especialísimo acento usado en la Fortaleza: -¿Quién va? ¿Quién va? Drogo se paró de golpe, desorientado. Quizá a menos de cinco metros de distancia, a la límpida luz de la luna, veía perfectamente la cara del militar y su boca estaba cerrada. Pero la cantinela no se había interrumpido. ¿De dónde venía entonces la voz? Pensando en aquella cosa extraña, ya que el soldado seguía a la espera, Giovanni dijo mecánicamente la contraseña: «Milagro». «Miseria», respondió el centinela, y dejó el arma a sus pies. Se produjo un inmenso silencio, en el cual navegaba más fuerte que antes el murmullo de palabras y canto. Por fin Drogo comprendió, y un lento escalofrío corrió por su espalda. Era el agua, era una lejana cascada que corría con estruendo por los salientes de las rocas vecinas. El viento, que hacía oscilar el larguísimo chorro, el misterioso juego de los ecos, el sonido distinto de las piedras golpeadas, formaban una voz humana, la cual hablaba y hablaba: palabras de nuestra vida, que se estaba siempre a un pelo de entender, pero, en cambio, nada. No era, pues, el soldado el que canturreaba, no un hombre sensible al frío, a los castigos y al amor, sino la montaña hostil. Qué triste equivocación, pensó Drogo, quizá todo es así, creemos que a nuestro alrededor hay criaturas semejantes a nosotros y en cambio no hay sino hielo, piedras que hablan una lengua extranjera; estamos a punto de saludar a un amigo, pero el brazo vuelve a caer inerte, la sonrisa se apaga, porque advertimos que estamos completamente solos. El viento bate contra la espléndida capa del oficial y la sombra azul sobre la nieve se agita como una bandera. El centinela está inmóvil. La luna camina y camina, lenta, pero sin perder un solo instante, impaciente del alba. Toc, toc, late el corazón en el pecho de Giovanni Drogo. de El desierto de los tártaros, de dino buzzati una preguntaeste dispositivo de preseñalización de peligro (una triángulo naranja) ¿indica que el vehiculo ha quedado inmovilizado en la calzada o que su cargamento se encuentra caído sobre la misma? a. Sí b. No fenomenal ese submundo de horribles giros lingüísticos y matices enfermizos. sí, llevo un par de semanas sacándome el carnet de conducir. y sí, lo odio (ahora entiendo, retroactivamente, porque no quise intentarlo hasta ahora). nota: la pregunta es real, claro. la respuesta es sí. lo que yo creí que era de milo manaradel indiscutible maestro milo manara no es. no se leen bien los diálogos, pero os podeis hacer una idea de lo que dicen. en la última viñeta el hombre, feliz, afirma: wow! he sido violado! nota: editado el 6 de noviembre (18:37). en negrita lo nuevo. una farsa sin espectadoreseste fin de semana, raúl cumplió 10 años como jugador del real madrid. la afición y el club celebraron el aniversario con pasión. los compañeros saltaron al campo con la camiseta número siete. el mundo del fútbol en general le rinde homenaje. dentro de mi pequeño mundo, sin embargo, el aniversario de raúl ya no tiene demasiado sentido, es una obra de teatro representada ante nadie. esta tarde, viendo las imágenes, he echado en falta algún comentario aprobatorio desde mi izquierda. mi padre, raulista impenitente, desquiciado fan, no estaba allí. y he sentido que esas imágenes, que ese homenaje, llegaban tarde. el mundo que te rodea sólo cobra importancia de manera subjetiva, los sucesos y noticias sólo importan cuando importan. ¿qué hace raúl en la tele? ¿a qué viene ese homenaje? quien debía verlo se lo ha perdido y a los demás no nos interesa. es más, nos produce nostalgia y melancolía. bien haría raúl en dejar de aparecer en televisión, su presencia ya no es necesaria. dos variaciones de un mismo temame pregunto porque no lo inventan de una vez... ---------------------- Se dirigió al comedor, en donde, empotrado en una de las paredes, había un armario que guardaba una serie de toneletes, colocados en fila, sobre minúsculos soportes de madera de sándalo, y perforados en su parte baja por unos grifos de plata. A esta colección de barriles, la llamaba Des Esseintes su «órgano de boca». Una varilla conectaba todas las espitas de forma que pudieran funcionar a la vez con un solo movimiento. De esta manera, una vez que el dispositivo estaba colocado, bastaba con apoyar sobre un botón disimulado entre la madera de la pared, para que todas las canillas, abiertas al mismo tiempo, llenaran de licor los minúsculos cubiletes, situados bajo cada una de ellas. El órgano se encontraba así dispuesto para funcionar. Los registros rotulados «Flauta», «Trompa», «Voz celeste», estaban sacados y listos para la demostración. Des Esseintes iba bebiendo una gota de aquí, otra de allá; interpretaba de este modo sinfonías interiores, que le llegaban a producir, en la garganta y en el paladar, unas sensaciones análogas a las que la música produce en el oído. Pues, según él, el sabor de cada licor se correspondía con el sonido de un instrumento preciso. El curasao seco, por ejemplo, contenía en su sabor el sonido del clarinete, cuyo tono es agridulce y aterciopelado; el kummel correspondía al oboe, cuyo timbre sonoro tiene una resonancia nasal; la menta y el anís, a la flauta, que es a la vez azucarada y picante, chillona y suave; el kirsch suena con la furia de la trompeta; la ginebra y el whisky arrasan el paladar con el sonido estridente del trombón y del cornetín; el aguardiente de orujo fulmina con el estrépito ensordecedor de la tuba; mientras que el raki de Chio y la almáciga retumban como el platillo y el bombo sacudidos a todo brazo, en la piel de la boca. Pensaba también que esta asimilación podía llevarse más lejos, y que era posible formar cuartetos de instrumentos de cuerda bajo la bóveda del paladar: representando el violín por el viejo aguardiente, humoso y delicado, agudo y grácil; simulando la viola por el ron, que es más vigoroso y más zumbón; el vespetro desgarrador y prolongado, melancólico y tierno, actúa como violonchelo; el contrabajo, fuerte, sólido y oscuro, corresponde a un puro y añejo bitter. Se podía incluso llegar a formar un quinteto añadiendo un quinto instrumento, el arpa, que presentaba una clara analogía con el sabor vibrante, y la nota argentina, destacada y aguda del licor seco de comino. Las similitudes iban todavía más allá; dentro de la música de los licores existían relaciones de tonalidad; por no citar más que un ejemplo, el benedictine representa, por así decirlo, el tono menor de ese tono mayor designado en las partituras comerciales con el nombre de «Chartreuse» verde. Una vez asentados estos principios, Des Esseintes, merced a una serie de eruditas experiencias, había conseguido interpretar sobre su lengua silenciosas melodías, mudas marchas fúnebres de gran espectáculo, y escuchar en el interior de su boca solos de menta, dúos de vespetro y de ron. Llegaba incluso a transponer auténticos fragmentos de obras musicales en su paladar, siguiendo paso a paso al compositor, captando su pensamiento, sus matices y efectos, por medio de la unión o del contraste entre licores semejantes, practicando con especial virtuosismo estudiadas y elaboradas mezclas. En otras ocasiones él mismo componía sus propias melodías, ejecutando deliciosas pastorales con el suave licor del casis que le reproducía en la garganta los bellos trinos del canto del ruiseñor; o con el tierno licor de cacao que le hacía tararear almibaradas y bucólicas canciones tradicionales como «las Romanzas de Estelle» o el «Ah! vous di-rai-je maman». Pero esa noche, Des Esseintes no se encontraba con ganas para escuchar el sabor de la música. Se limitó a arrancar una nota del teclado de su órgano llevándose un pequeño cubilete que había llenado de auténtico whisky irlandés. de À rebours, de joris-karl huysmans ---------------- -¿Quieres un aperitivo? -preguntó Colin-. Ya he terminado mi pianóctel, podrías probarlo. -¿Qué tal funciona? -preguntó Chick. -A la perfección. Me ha costado ponerlo a punto, pero el resultado ha superado todas mis esperanzas. A partir de Black and Tan Fantasy he conseguido una mezcla verdaderamente prodigiosa. -¿En qué principio te basas? -preguntó Chick. -A cada nota -dijo Colin- hago corresponder un alcohol, un licor o bien un aroma. El pedal corresponde al huevo batido y la sordina al hielo. Para el agua de Seltz hace falta un trino en el registro agudo. Las cantidades están en proporción directa a la duración: a la semifusa equivale un dieciseisavo de unidad, a la negra la unidad, y a la redonda cuatro unidades. Cuando se toca una canción lenta, se activa un sistema de registro para que no aumenten las medidas -lo que daría un cóctel demasiado abundante-, aunque sí el conténido de alcohol. Y además se puede, si se quiere, según la duración de la canción, hacer variar el valor de la unidad, reduciéndolo por ejemplo a una centésima parte, para obtener una bebida en la que se tengan en cuenta todas las armonías mediante una regulación lateral. -Es bastante complicado, ¿eh? -dijo Chick. -El conjunto funciona a base de contactos eléctricos y relés. No te doy detalles, tú entiendes de eso. Y además el piano funciona de verdad. -¡Fantástico! -dijo Chick. -Sólo hay algo fastidioso -añadió Colin-, y es el pedal para el huevo batido. He tenido que poner un sistema especial de enganche, porque cuando se toca un ritmo demasiado caliente, caen trozos de tortilla en el cóctel y resulta difícil de tragar. Lo arreglaré, pero de momento basta con tener cuidado. Y el sol grave da crema fresca. -Me voy a hacer un cóctel a base de Loveless Love -dijo Chick-. Va a ser algo tremendo. -Está todavía en el cuarto trastero, donde me he hecho un taller -dijo Colin-, porque no he tenido tiempo de atornillar las placas de protección. Ven. Vamos a ver. Voy a ajustado para dos cócteles de veinte centilitros aproximadamente para empezar. Chick se sentó al piano. Cuando terminó la pieza, una parte del panel delantero se abatió con un golpe seco y apareció una fila de vasos. Dos de ellos estaban llenos hasta el borde de una apetitosa mezcolanza. -Tengo un cierto temor -dijo Colin-. Ha habido un momento en que has dado una nota falsa. Por suerte, estaba en la armonía. -¿Pero este cacharro tiene en cuenta la armonía? -dijo Chick. -No del todo -dijo Colin-. Sería demasiado complicado. Tiene unas pocas limitaciones. Anda, bebe, y vamos a la mesa. de La espuma de los días, de boris vian nessun dormaen mis noches de insomnio, numerosas, he recordado más de una vez la famosa aria de Turandot. en la opera, turandot, la inmisericorde princesa, convierte pekín en una ciudad de insomnes, de buscadores de respuestas. si no descubren antes del alba el nombre del misterioso extranjero, éste podrá casarse con la princesa. la orden parece clara: que nadie duerma. el extranjero, calaf, seguro de sí mismo, entona el canto de la victoria: all'alba vincerò... yo no necesito edictos para no dormir, lo mío es un acuerdo tácito... |
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