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apuntes del natural

les enfants terribles

Hay casas y existencias que asombrarían a las personas razonables. No comprenderían que un desorden que apenas si parece que va a durar quince días pueda continuar durante varios años. Pero esas casas y esas existencias problemáticas se mantiene tan campantes, numerosas, ilegales, contra lo que se podía esperar. Pero en lo que la razón no se equivocaría es en que si la fuerza de las cosas es una fuerza, ella las precipita en su caída.

Los seres singulares y sus actos sociales son el encanto de un mundo plural que los expulsa. Se angustia uno por la velocidad adquirida por el ciclón en que respiran estas almas trágicas y ligeras. Esto empieza por unas niñerías; al principio no se ven más que los juegos...


de Los niños terribles, de jean cocteau

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este libro de cocteau, tan lírico, tan sutil, me recuerda una parte de mi infancia donde las relaciones sociales existían únicamente con mis hermanos. nuestro propio dialecto, nuestras bromas privadas, nos conducían a la incomunicación en el mundo exterior, y a la incomprensión también. la riqueza de aquellas drámaticas experiencias compensa lo que de alienante tuvieron en la formación de mi personalidad. aún hoy, las pocas veces que tengo el gusto de estar con ellos (con ellas más bien: mis hermanas), el desorden mental, la locura de nuestros gestos inmemoriales, los vicios de nuestro padre calcados en la piel, nos vuelven a expulsar fuera del mundo.
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1 comentario

Gru -

Yo también tengo un lenguaje especial con mis hermanas. Y se debe, también, a ciertas situaciones de infancia por las que pasamos juntas (el divorcio de nuestros padres y la posterior) que no siempre se pueden compartir con otras personas. Está bien tener ese mundo y otros mundos que, aunque lo pueda parecer, no se excluyen los unos a los otros.
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