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apuntes del natural

los gallos de cartier

ayer en televisión emitieron un reportaje sobre las mafias de falsificación de marcas famosas. un tipo súper preocupado por este asunto se daba una vuelta por una céntrica calle de hong kong donde, decía él, hasta hace un par de años era posible encontrar cualquier tipo de falsificación. entre los productos que citaba me fijé en especial en las plumas cartier.

resulta que una pluma cartier falsa cuesta hasta 30 veces menos que una auténtica. una primera interpretación arrojaría estos resultados: las plumas cartier auténticas las compran los ricos; las baratas las compran los pobres.

pero eso no es verdad. por su propia naturaleza, un producto de esas características es un producto para ricos, sea falso o verdadero. me imaginé en ese momento a un tendero firmando el albarán de los tomates con su cartier falsa. el chico de los recados no sabe que esa pluma, teóricamente, es carísima y prestigiosísima. el tendero sí lo sabe, pero también sabe que es falsa. a quién se está engañando? qué función semiótica cumple "cartier" en esa relación? ninguna.

la función de esa marca sólo existe en un círculo de personas que conozcan el código. fuera del ámbito de los ricos, de los que se preocupan por la marca de la pluma del colega, aquellos que realmente conocen el código porque necesitan conocerlo (así lo dicta sus relaciones sociales), la marca no dice nada. me centro en cartier como prototipo de marca menos conocida pero más prestigiosa que las marcas populares.

para qué sirve una falsificación, si no es para que los menos adinerados usen los "mismos" productos de los ricos? pues para que los ricos sigan cacareando.
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6 comentarios

parapo -

sí, el resultado parece ser una serie de comportamientos sociales de pelajes extraños y diversos, donde es menos importante los porqués (por qué se usan las marcas) que el hecho mismo de que se usan, ya sea material "auténtico" o "falso". estas acciones con motivos tan enrevesados y peregrinos suelen esconder un uso masivo de esa publicidad que aturde y confunde al consumidor, que termina comprando productos "porque sí".

cecília -

Supongo que el miedo al ridículo de que su prójimo note que está usando un objeto falsificado, es el mismo que le impulsa a contarlo directamente.
Sin embargo, he de decir que no tengo ni idea del tema y podrían engañarme con cualquier asunto de éstos :D
Allá ellos...

Fri -

Hay muchos placeres estúpidos, por otra parte.

Fri -

"aquellos que te enseñan la falsificación y, acto seguido, te la confiesan con orgullo. ¿qué sentido tiene entonces todo esto?"

Posíblemente sea la picaresca, el hecho de engañar a los que creen que es original y el hecho de hacerle un corte de mangas a la marca disfrtuando, en teoría de su prestigio, pero sin pagar. En mi opinión, no tiene sentido, pero he conocido a mucha gente que lo hace. Debe proporcionar mucho placer.

parapo -

sí, es cierto.

uf, dentro de ese mercado existe unas curiosidad extrema, que constituye la burla más importante al sistema marquista: aquellos que te enseñan la falsificación y, acto seguido, te la confiesan con orgullo. ¿qué sentido tiene entonces todo esto?

en el documental de ayer sucedía algo también muy extraño. las grandes marcas de ropa deportiva (nike, adidas) han llevado sus fabricas a china, india etc para abaratar costes. allí se encuentran que sus productos se venden a bajisimo precio sin su control (normal, teniendo en cuenta que lo fabrican alli y que la materia prima no cuesta apenas nada). eso les preocupa, pero no son ni falsificaciones (son productos autenticos) ni material robado. son un extraño tercer estado: productos auténticos sin licencia (no sé si me he explicado bien, ayer lo vi más claro).

en fin, todo un sub-mundo penoso y artificial.

Duquena -

¿O sea que existen las falsificaciones para que la real sea más real? Interesante, sí.

De todos modos, se me ocurre un mercado posible, y es el de alguna capa no identificable por mí de la extensísima población llamada clase media, creo que, en principio, del género trepa con más ambición que talento, o bien con ambición del tipo ingenuo. No sé, divago. Hay falsos bolsos Vuitton y Gucci a patadas colgados de los hombros de las señoras.
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